LOS MILLENIALS Y LA NUEVA “RAZA PROFESIONAL”

La visión de un cambio

El 4 de febrero de 2004 Mark Zuckeberg, juntos con otros estudiantes de la universidad de Harvard, lanzaron un espacio web para intercambiar contenido. Nace Facebook, la empresa que revolucionó la manera de comunicarse. Hoy las cifras sorprenden con más de 1650 millones de usuarios activos y disponible en 110 idiomas. La misma línea ascendente la han recorrido empresas como Google, Twitter, Instagram o algunas más recientes como Uber y Bla Bla Car.

Según el Future Trends Forum de la Fundación Innovación Bankinter, nos encontramos en la Segunda Edad de las Máquinas y debemos prepararnos para el entorno digital que nos espera. Las redes sociales son ya parte de la vida cotidiana pero la gamificación, la analítica de big data el almacenamiento masivo en la nube, la realidad virtual y la inteligencia artificial pronostican nuevos cambios en la forma de interactuar de las personas con su entorno.

El perfil del profesional de este tipo de empresas es muy distinto al tradicional, quizás porque pertenecen ya a otra cultura dirigida por y para una nueva generación que posee unos intereses y unas necesidades peculiares. Los valores de esta nueva sociedad también están cambiando. La sensación de conectividad global de nuestro mundo, parece que nos está humanizando, nos libera de la indiferencia acercándonos a realidades que hasta entonces nos parecían ajenas (recordemos por ejemplo el movimiento social tras los ataques terroristas en París o la crisis de los refugiados de Siria).

Esta doble fuerza, marcada por el avance de la tecnología y la integración de principios (como la justicia social o la solidaridad), nos alerta de ese cambio y ofrece la oportunidad para que adoptemos una visión crítica del mundo que queremos construir.orde

Una nueva generación: Los Millenials

Esta nueva era histórica está liderada por una nueva generación conocida como la generación de los Millenials: los que hoy tienen entre 20 y 35 años. Según la encuesta Global Millennial de Telefónica, una de las principales características de esta generación es haber nacido con un dispositivo móvil bajo el brazo, es decir, son nativos digitales. Pero también apunta la Organización Mundial Demográfica (OMD) que los Millenials, por lo general, han tenido acceso a estudios universitarios y comparten un enfoque diverso y global del mundo.

Recientemente hemos conocido los resultados de un proyecto titulado ¿Qué quiero hacer con mi vida? Se trata de una iniciativa promovida por un grupo de organizaciones comprometidas, donde invitan a jóvenes a reflexionar acerca de sus intereses profesionales. En general a estos jóvenes les motiva el trabajo colaborativo o en equipo, no tanto el puesto o el rango sino la capacidad de interacción que tenga en la empresa. Les interesa que su trabajo tenga un sentido más allá del simple hecho de ganar dinero. A las retribuciones económicas, les deben seguir las retribuciones no dinerarias como los servicios en la empresa, la conciliación laboral, el trabajo desde casa, la formación y el crecimiento personal mediante, por ejemplo, el voluntariado corporativo y la experiencia internacional.

Muchos de ellos comparten la visión de ser su propio jefe, es decir, tienen vocación de emprendedores. Pero no según el prototipo clásico de emprendedor, sino desde un nuevo paradigma de liderazgo ético y social que se ha apoderado de esta generación. A muchos de estos emprendedores jóvenes no les basta con ganar dinero, no es suficiente motivación. Tienen otro tipo de ambiciones que van más relacionadas con sus valores y compromiso con su entorno. Para algunos, el Papa Francisco también es signo de este cambio de era, con un liderazgo renovado puesto al servicio de la sociedad.

La nueva raza: el emprendedor social

Aquí es donde nace el emprendedor social, una especie aún rara pero que cada vez está tomando más fuerza  a medida que se van conociendo historias de éxito. El concepto de éxito en los emprendedores sociales es muy diferente a como podríamos pensar. Para un emprendedor social, el éxito está relacionado con la manera innovadora de resolver un problema social urgente. La empresa social, como organización, mezcla la misión de una organización social -nace para resolver una problemática social de un grupo no atendido por el mercado con una necesidad grave,- con las técnicas y herramientas del mercado tradicional. Ésta es la idea de oro que encierra el fenómeno del emprendimiento social: poder enfrentar desafíos – como el acceso a la educación, la salud, la prevención de enfermedades, la pobreza, etc.,- de una manera sostenible económicamente, reinvirtiendo los beneficios económicos en la propia misión de la empresa.

Las competencias de un emprendedor social serán muy útiles para las empresas del futuro. Les mueven sus valores y su capacidad para transformar y mejorar realidades sociales, medioambientales y económicas. Por lo general este tipo de motivaciones extrínsecas generan un engagement mucho mayor en la compañía.  A su vez, la capacidad de reconocer necesidades y desafíos sociales les lleva a estar muy atentos a los cambios y realidades políticas, históricas y culturales. Estos emprendedores dominan las nuevas tecnologías y se adaptan rápidamente a los cambios, disfrutan del trabajo en equipo y comparten información y  conocimiento para cocrear respuestas de manera colaborativa en las que prima el enfoque de win to win. Les atrae trabajar en lugares donde estén sucediendo cambios interesantes, como los Brics (India, China, Brasil…).

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Para ilustrar este fenómeno, el ejemplo más paradigmático de emprendedor social es Muhhamad Yunus fundador del Grammen Bank, conocido por recibir en 2006 el Premio Nobel de la Paz.

Yunus, profesor de la universidad de Bangladesh, detectó un problema: las personas empobrecidas de India y Bangladesh no tenían acceso al crédito y por tanto era muy difícil que salieran de ese sistema de pobreza. Esta situación hasta entonces irreversible se conoce como la cadena de la pobreza. Nos podemos preguntar: ¿cómo resolver de manera innovadora esta situación?

Yunus conocía bien la sociedad matriarcal de la India, y sabía que las mujeres gestionan bien la economía familiar. Inspirado por este modelo de sociedad ideó, por primera vez, el microcrédito como instrumento de financiación (aunque hoy se haya universalizado el término), nacen las microfinanzas. Creó un banco, el Grammen Bank o banco de los pobres y empezó a conceder pequeños créditos sin avales a pequeñas emprendedoras para que montaran una pequeña tienda o compraran algo de ganado, y con los beneficios fueran pagando el principal y los intereses. Con ello consiguió que personas empobrecidas pudieran acceder a una mejora económica y cambiar radicalmente su situación de empobrecimiento y dignidad.

Enlazando con el artículo anterior donde veíamos por qué las empresas necesitan de intraemprendedores para innovar, el emprendedor social puede ser el símbolo de este cambio de paradigma en el mundo social y empresarial, una especie de punta de lanza en cuanto a perfil profesional se refiere: dominio de la tecnología, visión global, compromiso con su entorno y vocación social son algunas de las características que resume a este tipo de emprendedor que busca sacar lo mejor de sí para ofrecerlo a su comunidad.

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