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Fintech para la inclusión financiera

      Según el Banco Mundial 2.000 millones de personas no utilizan servicios financieros formales o no pueden abrir una cuenta bancaria. En los países en vías de desarrollo, el 40% de las personas no pueden acceder a un crédito o abrir una cuenta. Si atendemos al informe “Extediendo el alcance: dinero móvil en áreas rurales” promovido por la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación MásterCard, la población rural tiene aún mucho más difícil la inclusión financiera, y teniendo en cuenta que el 70% de la población de países como Tanzania, Bangladesh o Chad viven en zonas rurales, resulta un gran desafío.

captura1     El informe titulado “7 ideas para la inclusión financiera“, hacía referencia a la relación entre el uso de servicios bancarios y el bienestar de un país. De este informe conocemos que en Latinoamérica es el tercer mercado más grande de telefonía móvil en volumen a nivel mundial después de África y Asia, con más de 750 millones de conexiones alcanzando una penetración de más del 120% (datos de 2015). Según el Banco Interamericano de Desarrollo, estas cifras demuestran el gran potencial que existe en expandir servicios financieros a través de este canal. Precisamente esta tecnología financiera a través de la digitalización y el uso del móvil se conoce como Fintech (finanzas ­­más tecnología). Muchas entidades financieras están hoy día preocupadas por la inclusión financiera y desarrollan programas de responsabilidad social para apoyar soluciones que mejoren el acceso a este tipo de recursos. Como BBVA, entidad comprometida con la inclusión financiera (ver informe 2016), que recientemente otorgó los premios Open Talent a la Inclusión Financiera 2016 y que en esta ocasión recayó en Musoni, que ha desarrollado un sistema para ayudar, a través de la tecnología a las instituciones financieras, a optimizar sus servicios de microfinanzas y ampliar su alcance en zonas rurales. Según un estudio de El País, sólo en España el sector Fintech mueve más de 11.000 millones de euros y se han creado ya unas 120 empresas de este sector. En la última encuesta de la Red Europea de Microfinanciación (European Microfiance Network) se desprende que sólo en Europa hay 447 entidades dedicadas a las microfinanzas, con un volumen de más de 1530 millones de euros.

captura2      Uno de los principales problemas que conlleva la desigualdad en el mundo guarda relación con el acceso a los recursos básicos. ¿Qué significa esto? Significa que hay personas que no tienen la posibilidad de acudir a una escuela, un hospital o incluso a pedir un crédito. El acceso a la educación, la salud o a recursos financieros son derechos fundamentales que no siempre están garantizados de manera universal. Aquí es donde, una vez más, aparece el emprendedor social, con su capacidad para detectar necesidades sociales y resolverlas de manera innovadora.

     El acceso a recursos financieros es fundamental porque en la mayoría de las ocasiones es la oportunidad que muchas personas tienen de mejorar su situación y calidad de vida. En países en vías de desarrollo, muchas familias necesitan un crédito para poder pagar el estudio de sus hijos o incluso una intervención médica. También resulta capital para los pequeños emprendedores que quieren montar un negocio o una tienda, por pequeña que sea necesitan una inversión inicial.

      Precisamente, el concepto de microfinanzas se ha hecho famoso porque rompía esta brecha, esta diferencia tan elevada entre las personas que pueden acceder a un crédito y las que no. Dentro las microfinanzas, el microcrédito es el instrumento más conocido. ¿Qué es un microcrédito? Aunque hoy el término se ha universalizado y la banca comercial lo usa para promocionar un préstamo pequeño para comprarse un coche o un viaje, el concepto nació aplicado a la base de la pirámide, es decir, a personas que viven con menos de un dólar al día en países en vías de desarrollo fundamentalmente. En estos países, contar con préstamo de 50 o 100 dólares, puede cambiarles la vida porque les permite comprar un caldero y vender comida en la calle, es decir alcanzar un trabajo, o unas semillas y plantar una parcela de tierra. La idea innovadora en el concepto de los microcréditos y por lo que se ha hecho tan famoso es que a diferencia de la banca comercial en países desarrollados, donde para pedir un préstamo se necesita tener un aval para que el banco no asuma todo el riesgo si no se es capaz de devolver el préstamo, el microcrédito no solicita aval, o mejor dicho, el aval es la comunidad que responde si alguien no puede hacer frente a la devolución del préstamo. El primer banco de microcréditos y el más conocido es Grameen Bank, que nació en Bangladesh, pero hoy día encontramos cientos de ellos repartidos por todo el mundo, algunos de los cuales tienen un fuerte compromiso social como Equity Bank (Kenia) o Bancosol (Bolivia).

microkredietfoto650      En este sentido, para entender el proceso de inclusión financiera en países en vías de desarrollo indudablemente hay que entender esta perspectiva comunitaria.  Si uno viaja a India, Kenia o Perú, podrá ver cómo las comunidades locales se organizan en grupos para acceder a recursos financieros. Primero para hacer frente a los gastos comunitarios, como el agua y la electricidad. En países desarrollados todas las viviendas tienen un sistema de control de gasto de agua, gas o luz, pero la costumbre en estos países no es ésta, sino que las comunidades de vecinos se organizan y crean sistemas de pago comunitarios. Es muy típico en los slams, barrios de chabolas, donde los vecinos se unen para comprar un bidón de agua de la que poder abastecerse, por ejemplo.

      Estas comunidades de vecinos incluso crean cooperativas de crédito para prestarse dinero entre ellos. ¿Cómo funcionan estas cooperativas? Cada familia miembro de la cooperativa paga una contribución periódica y en el caso que necesite un crédito, solicita al consejo de la cooperativa ese crédito. El consejo formado por personas elegidas entre todos los miembros, estudia el caso y decide si concederle o no el crédito.

      mpesaEn los últimos años, la revolución tecnológica y el desarrollo de la tecnología móvil, está permitiendo una mayor inclusión financiera. Inclusión, del verbo incluir, se refiere aquí a que cada vez más gente se incluye entre los que pueden acceder a recursos financieros. Y esto es en gran parte posible porque varias instituciones financieras están desarrollando productos accesibles a través de la tecnología móvil. En países como Ghana o Tanzanía, casi todo el mundo tiene acceso a un móvil e incluso a Internet. Es curioso observar cómo en barrios de chabolas donde las personas viven en condiciones de higiene paupérrimas o casi no tienen para alimentación básica, todos tienen un móvil con una cuenta propia para llamadas o Internet. ¡ Lo más sorprendente es que la mayoría de estos usuarios de móvil paga a través del propio móvil ! Algo que nos sorprende y que no sucede en los países más desarrollados.

      Esta elevada usabilidad de pago por móvil es un nicho de negocio para muchos emprendedores sociales que están desarrollando otro tipo de negocios que permita el pago a través del móvil. Es cierto que el pago por lo general aún se sigue haciendo con sms, pero aunque la tecnología no sea la más innovadora, el hecho de que todo el mundo se haya acostumbrado a pagar a través del móvil es una ventaja enorme. El uso de este tipo de medio de pago también se explica por la escasa tasa de bancarización y el bajo riesgo que supone el prepago.

kibera-044-7624      A modo de ejemplo que ilustre lo que estamos explicando, nos vamos a trasladar a un barrio de chabolas de Nairobi (Kenia). Se llama Kibera y es el slam más grande de todo África. Casi un millón de personas viven hacinadas entre basura y casas de barro y chapas. Pero la actividad comercial de Kibera es enorme, da la sensación de que todo el mundo tiene cosas que hacer y sobre todo por las calles principales no hay hueco donde no haya alguien con una manta o una tabla vendiendo fruta, verduras, jabones, zapatos y ropa usada, o cualquier cosa que nos podamos imaginar. Pues bien la mayoría de estos pequeños comerciantes poseen una cuenta de M-PESA, ¿Qué es M-PESA? Es un sistema de pago por móvil a través de sms. Cada comerciante posee un número, un código, que el comprador introduce en el sms junto con la cantidad que quiere pagarle. El vendedor recibe instantáneamente un código validando la compra y con el ingreso realizado. Y… voilá, compra realizada con éxito! El comprador también dispone de una cuenta propia de M-PESA que podrá recargar con el dinero que quiera en cualquiera de los muchos lugares de recarga que hay (como cuando recargamos una tarjeta SIM).

      En definitiva, la inclusión financiera o el acceso a recursos financieros es una tendencia global y  un agente más de desarrollo que va a dar que hablar mucho en los próximos años. Las posibilidades de disminuir la desigualdad y la pobreza radica, en gran medida, en el papel de los emprendedores sociales para ofrecer oportunidades a aquellos que menos recursos tienen. Quizás lo más interesante y menos conocido  de estas nuevas empresas fintech sea su orientación a las comunidades y el empoderamiento que ofrecen para que cada persona o comunidad pueda desasarrollarse y aumentar su calidad de vida.

Por Braulio Pareja 

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